Resumen

Esta revisión analiza la evidencia emergente de los ensayos clínicos INTERACT4, MR-ASAP y RIGHT-2, así como del estudio observacional TRUTH, que indica que la reducción intensiva de la presión arterial antes de iniciar la terapia de reperfusión en el ictus isquémico agudo se asocia con un mayor riesgo de muerte y discapacidad. Los hallazgos cuestionan la recomendación tradicional de las guías clínicas de controlar la presión arterial sistólica por debajo de 185 mmHg antes de la reperfusión, y evidencian que una reducción intensiva a un objetivo sistólico menor de 140 mmHg tanto antes como después de la reperfusión resulta perjudicial. Los mecanismos subyacentes probablemente involucran alteraciones en el flujo sanguíneo cerebral a través de vasos colaterales y la microcirculación.

Puntos clave

  • Los ensayos INTERACT4, MR-ASAP, RIGHT-2 y el estudio TRUTH demuestran que la reducción intensiva de la presión arterial antes de la reperfusión aumenta el riesgo de muerte y discapacidad
  • La evidencia actual cuestiona la recomendación de mantener la presión sistólica por debajo de 185 mmHg antes de iniciar la terapia de reperfusión en el ictus isquémico agudo
  • Hallazgos similares han modificado el manejo de la presión arterial tras trombectomía endovascular exitosa en oclusiones de grandes vasos
  • Se necesitan ensayos aleatorizados para determinar si la presión arterial elevada debe tratarse activamente o permitir que descienda de forma natural en estos pacientes

Información de publicación

Autores
Song L, Mao Y, Sandset EC, et al.
Revista
The Lancet. Neurology 25(2): 206-212
Citación
The Lancet. Neurology 2026; 25(2): 206-212
Tipo
Revisión narrativa
Fecha de indexación
2026-01-24